Un espacio de practica, acompañamiento y contención para las futuras mamás desde el trabajo corporal, emocional y espiritual. Al vivenciar cada encuentro podrás: Flexibilizar el cuerpo, mediante practicas fisicas de apertura elongacion, respiracion.
Todos los viernes de 14.30 a 16.En nuestras clases de yoga para embarazadas y Eutonia ( Método Frida Kaplan). Una oportunidad para poner el cuerpo en movimiento, afianzar el vinculo con tu bebé, aliviar molestias típicas del embarazo y mucho mas!! te esperamos!! INFORMES E INSCRIPCION PREVIA AL 0291-154319661 |
Mujer, mamifera, madre,linda y profunda, dificil e inalcanzable. Mujer, que cuando se descubre madre, se siente mamífera. Mamifera, que sabiéndose mujer, deviene en madre y retoza! Madre que cobija a su cachorro. Cría que huele a su madre. Madre que nutre con su leche. Cria que se cobija en la redondez de un cuerpo tibio.
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martes, 17 de abril de 2012
PRACTICAS CON EMBARAZADAS
jueves, 5 de abril de 2012
Manos Serranas Tejidos Artesanales
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MANOS SERRANAS TEJIDOS ARTESANALES
martes, 27 de marzo de 2012
E
CIRCULO DE MUJERES, Compartiendo nuestra maternidad:
Hola Chicas:
La idea es reunirnos el jueves 29 de marzo, en Cordoba 3858, Bahia Blanca a las 17:30 hs para compartir nuestras experiencias con nuestra maternidad, embarazo parto puerperio, lactancia. y ademas Lucila nos va a enseñar Shantala asi que vamos a necesitar algunos elementos para la practica del masaje que les detallare proximamente.
si saben de alguien que le interese participar trasmitan y las que puedan confirmen asistencia
abrazos
Macarena
aqui va el texto de laura gutman que compartimos en la ultima reunión
El instinto materno ¿existe?
si saben de alguien que le interese participar trasmitan y las que puedan confirmen asistencia
abrazos
Macarena
aqui va el texto de laura gutman que compartimos en la ultima reunión
El instinto materno ¿existe?
El “instinto” de proteger, cuidar, nutrir y amparar a un hijo, sólo puede manifestarse en la medida que ese hijo exista y tengamos una relación amorosa con él. Ahora bien ¿necesitamos el instinto materno para quedar embarazadas? No, definitivamente no tienen nada que ver una cosa con la otra. Quedamos embarazadas porque somos fértiles, porque hemos tenido contacto sexual con un hombre y porque hace parte de la naturaleza humana. El instinto aparece más tarde, cuando el niño nace. A partir de ese momento, hay un bebe necesitado de cuidados maternos que despierta nuestra capacidad de amar.
Pero, una vez que el niño ha nacido, ¿siempre aparece el instinto materno? ¿Por qué muchas madres no sentimos “eso” en relación a nuestros hijos? Porque nuestra capacidad de protegerlo y ampararlodepende de la represión sexual que hemos vivido a lo largo de toda nuestra vida, del desamparo en el que hemos permanecido sometidas durante nuestra infancia y de la moral, el autoritarismo afectivo y la rigidez que aún hoy persisten y hacen parte de nuestra manera de ser. Es decir, una vez que tenemos al niño real en brazos, nos encontraremos con nuestra capacidad o incapacidad de cuidarlo, según nuestra historia emocional pasada, de la que generalmente no tenemos un claro registro. De todas maneras, la función maternante se puede aprender buscando referentes externos, siempre y cuando reconozcamos que nos resulta difícil responder a las demandas del niño pequeño.
En todos los zoológicos del mundo, se sabe que cualquier mamífera hembra criada en cautiverio, tendrá pocas chances de concebir y dar a luz a su cría. Luego, si lo logra, difícilmente “la reconozca” como propia y posiblemente tenga dificultades para amamantarla y protegerla. Pero los cuidadores del zoológico la ayudarán, y la cría normalmente sobrevivirá. Lamento estas comparaciones, pero a las mujeres nos sucede algo parecido: atravesamos los embarazos totalmente despojadas de nuestro saber interior y luego parimos en cautiverio: atadas, pinchadas, amenazadas y apuradas. Entonces lógicamente, inmediatamente después de producido el nacimiento, nos sucede que desconocemos a nuestra cría. Las madres tenemos que hacer un esfuerzo intelectual para reconocer a ese hijo como propio, con la culpa y la vergüenza de pensar internamente que quizás no poseemos ese valioso “instinto materno”.
¿Puede una madre tener una fluidez extraordinaria para responder intuitivamente a las necesidades del bebe? Sí, claro, ¡pero tiene que provenir de una infancia ideal! Si hemos recibido suficiente amparo, contacto corporal, palabras cariñosas, mirada exclusiva, pechos, disponibilidad emocional y explicaciones a lo largo de toda nuestra infancia, es mucho más probable que respondamos instintivamente a las demandas del niño pequeño. Caso contrario, necesitaremos apoyos externos que nos guíen hacia el amor, y nos liberen de los prejuicios.
Laura Gutman.
Pero, una vez que el niño ha nacido, ¿siempre aparece el instinto materno? ¿Por qué muchas madres no sentimos “eso” en relación a nuestros hijos? Porque nuestra capacidad de protegerlo y ampararlodepende de la represión sexual que hemos vivido a lo largo de toda nuestra vida, del desamparo en el que hemos permanecido sometidas durante nuestra infancia y de la moral, el autoritarismo afectivo y la rigidez que aún hoy persisten y hacen parte de nuestra manera de ser. Es decir, una vez que tenemos al niño real en brazos, nos encontraremos con nuestra capacidad o incapacidad de cuidarlo, según nuestra historia emocional pasada, de la que generalmente no tenemos un claro registro. De todas maneras, la función maternante se puede aprender buscando referentes externos, siempre y cuando reconozcamos que nos resulta difícil responder a las demandas del niño pequeño.
En todos los zoológicos del mundo, se sabe que cualquier mamífera hembra criada en cautiverio, tendrá pocas chances de concebir y dar a luz a su cría. Luego, si lo logra, difícilmente “la reconozca” como propia y posiblemente tenga dificultades para amamantarla y protegerla. Pero los cuidadores del zoológico la ayudarán, y la cría normalmente sobrevivirá. Lamento estas comparaciones, pero a las mujeres nos sucede algo parecido: atravesamos los embarazos totalmente despojadas de nuestro saber interior y luego parimos en cautiverio: atadas, pinchadas, amenazadas y apuradas. Entonces lógicamente, inmediatamente después de producido el nacimiento, nos sucede que desconocemos a nuestra cría. Las madres tenemos que hacer un esfuerzo intelectual para reconocer a ese hijo como propio, con la culpa y la vergüenza de pensar internamente que quizás no poseemos ese valioso “instinto materno”.
¿Puede una madre tener una fluidez extraordinaria para responder intuitivamente a las necesidades del bebe? Sí, claro, ¡pero tiene que provenir de una infancia ideal! Si hemos recibido suficiente amparo, contacto corporal, palabras cariñosas, mirada exclusiva, pechos, disponibilidad emocional y explicaciones a lo largo de toda nuestra infancia, es mucho más probable que respondamos instintivamente a las demandas del niño pequeño. Caso contrario, necesitaremos apoyos externos que nos guíen hacia el amor, y nos liberen de los prejuicios.
Laura Gutman.
domingo, 12 de febrero de 2012
Mas porteo!!!!
Volver a los orígenes no es retroceder!!!!!
hermosa
Porteo
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